Miopía

miopia

La miopía es un defecto de refracción (ametropía) en el que los rayos que inciden en el ojo forman el foco por delante de la retina y, por ello, la imagen que recibe el cerebro es borrosa. Se debe a que el poder dióptrico de la córnea es mayor del normal (cornea más curva) o a que la longitud axial del ojo es mayor de la normal (ojo más grande). La magnitud de este defecto se mide en dioptrías negativas.

Suele aparecer en la infancia y va aumentando a medida que se desarrolla el ojo (al aumentar su longitud axial acompañando el ritmo de crecimiento corporal) hasta aproximadamente los 18-20 años de edad que tiende a estabilizarse. Muchos padres ven con preocupación esta evolución y la consideran un fracaso del tratamiento. Cuando la miopía es alta, puede progresar de forma indefinida, lo que conlleva complicaciones que pueden ser graves.

[El síntoma principal es la visión borrosa de los objetos lejanos, especialmente al anochecer. Los pacientes, a diferencia de los hipermétropes, no pueden hacer ningún esfuerzo para mejorar esta visión de lejos, por pequeña que sea la miopía. La visión de los objetos cercanos es mejor (ya que se utiliza menos poder dióptrico). Por esta razón, los niños se acercan mucho al televisor para verlo, a los libros para leer, se quejan de ver con dificultad lo que pone en la pizarra, entornan los párpados para ver los objetos lejanos (para hacer efecto estenopeico), etc. No suelen tener ambliopía (u “ojo vago”) al tener generalmente buena visión de cerca. La buena visión de cerca y mala de lejos tiende a crear en el miope un carácter más retraído, con más afición a la lectura o juegos de ordenador que al deporte o las actividades al aire libre.

La miopía baja cursa sin otras anomalías oculares. Sin embargo, en la miopía elevada pueden aparecer enfermedades oculares: Glaucoma (crónico simple o pigmentario), catarata (en edades más tempranas de lo habitual y principalmente de localización subcapsular posterior), atrofia coriorretiniana, maculopatía, degeneraciones retinianas periféricas, rotura o desprendimiento de retina (que ocasionan fotopsias o “luces centelleantes”, miodesopsias o “moscas volantes”, pérdida de parte del campo de visión, etc.), alteraciones del vítreo. Por estos motivos, las personas con miopía superior a 5-6 dioptrías deben someterse a revisiones periódicas que incluyan no sólo la agudeza visual, sino también la medida de la presión intraocular y el estudio detallado del fondo de ojo; y de inmediato si experimentan algún signo.

Para detectarla son importantes las revisiones oculares periódicas en la infancia. Su diagnóstico es importante debido a que el niño puede tener problemas en el campo educativo y social por el hecho de no poder ver bien de lejos. Como la miopía evoluciona durante el crecimiento, son necesarias las revisiones periódicas para ir modificando el tratamiento. Las personas con antecedentes familiares son más propensas a padecerla.

Se trata mediante el uso de gafas con lentes bicóncavas (divergentes o negativas) que compensan el exceso de convergencia permitiendo que los rayos de luz enfoquen en la retina. También puede tratarse mediante lentes de contacto o cirugía refractiva (cuando el paciente es mayor y quiere prescindir de la corrección óptica). El uso de gafas o lentes de contacto no afecta a la progresión normal de la miopía, simplemente permite conseguir una visión correcta mientras se usan.

miopia2

 



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Más información

ACEPTAR

Aviso de cookies