Anestesia para la cirugía de estrabismo en adultos

La anestesia (general, local o tópica) es necesaria durante todo tipo de cirugía para eliminar el dolor.

En la cirugía de estrabismo en los adultos, el tipo de anestesia a utilizar dependerá de la cirugía a realizar y del paciente individual. La anestesia general elimina tanto el dolor como la posibilidad de movimiento. La anestesia local sólo bloquea la sensación de los nervios del globo ocular y se realiza mediante la inyección de anestésico por detrás del ojo, en el espacio delimitado por los músculos oculares. La anestesia tópica sólo adormece el ojo y se lleva a cabo mediante la instilación de gotas anestésicas sobre la superficie del mismo.

La cirugía de estrabismo normalmente requiere más de 30 minutos y, con frecuencia, mucho más tiempo. Es necesario que durante este tiempo el paciente esté completamente quieto para poder realizarla con comodidad y seguridad, y así evitar complicaciones potencialmente graves que pueden resultar de movimientos repentinos e inesperados.

Algunas cirugías de estrabismo en adolescentes y adultos se pueden realizar con anestesia local o tópica. Aunque la anestesia tópica se utiliza comúnmente durante la mayoría de las cirugías oculares, en la cirugía de los músculos oculares no proporciona por sí sola la suficiente comodidad para el paciente. Para ello, se suelen administrar por vía intravenosa medicamentos sedantes o que reducen el dolor.

La anestesia general en adultos es muy segura, y generalmente se administra vía intravenosa (normalmente en el brazo) para inducir el sueño. Cuando el paciente está dormido, el anestesista coloca una mascarilla laríngea en la tráquea que le permite controlar la respiración y mantener la anestesia durante la cirugía. Los agentes anestésicos administrados a través de dicha mascarilla o por vía intravenosa mantienen la anestesia. El anestesista tiene la formación y experiencia necesarias para decidir qué agentes son los mejores para cada paciente y administrarlos de la manera más segura.

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Aunque la cirugía de estrabismo es bastante habitual, los pacientes son supervisados exhaustivamente de forma ininterrumpida por el anestesista mientras están dormidos.

Una vez terminada la cirugía, se retira la mascarilla laríngea y se reanuda la respiración normal. El paciente se traslada del quirófano a la sala de recuperación y, durante la hora siguiente, se despierta poco a poco. Durante este tiempo, recibe la atención del personal de la clínica, que monitorea su ritmo cardiaco, presión arterial y respiración, y los familiares pueden estar con él antes de que se despierte completamente. En las horas siguientes, seguirá somnoliento. En muy raras ocasiones puede presentar náuseas o vómitos, pues durante la anestesia se administran fármacos para evitarlos. Si presenta malestar o dolor leve, se le administran medicamentos adicionales. La vía intravenosa se suele retirar en el período de recuperación cuando el paciente ya ingiere líquidos.

Habitualmente los pacientes abandonan la clínica 2-3 horas después de la cirugía; y la mayoría vuelven a muchas actividades normales al día siguiente.

Preparación para la cirugía de estrabismo:

Antes de la cirugía es necesario realizar un examen médico para asegurarse de que el paciente está suficientemente sano para la anestesia.

El anestesista y el cirujano deben ser informados de todas las condiciones médicas y medicamentos que esté tomando el paciente; así como de los problemas anestésicos serios (como fiebre alta) que hayan experimentado el paciente o algún pariente consanguíneo, ya que algunos de estos raros problemas pueden ser hereditarios y se asocian a un mayor riesgo.

En los días que preceden al acto quirúrgico, se proporciona al paciente las instrucciones específicas sobre el ayuno antes de la cirugía: En general, el paciente no debe comer ni beber (“ni siquiera agua”) durante las 5 horas previas al acto quirúrgico; ya que el estómago tiene que estar vacío para evitar posibles complicaciones durante la anestesia.

Riesgos de la anestesia:

Las complicaciones graves de la anestesia son excepcionalmente raras y se toman todas las precauciones para garantizar la seguridad de los pacientes mientras duermen.

Generalmente los pacientes sanos toleran perfectamente la anestesia. Sin embargo, la cirugía ocular debe posponerse, siempre que sea posible, cuando el paciente está enfermo (especialmente con un cuadro febril).

 

 



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